Mucho más que una actividad física adaptada: Balance A+

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Ejercicio físico adaptado y acompañamiento psico-corporal para personas con necesidades específicas

Balance A+ es un programa diseñado para personas que conviven con condiciones crónicas, movilidad reducida o necesidades específicas y que va más allá de la actividad física adaptada. En el árbol, centro de psicología, y salud integral ofrecemos un espacio seguro y humano donde recuperar confianza, autonomía y bienestar a través del cuerpo.

¿A quién va dirigido Balance A+? Actividad física adaptada a tus necesidades

Llega un momento en la vida en el que el cuerpo empieza a funcionar de otra manera. A veces sucede de un modo progresivo con el simple paso de los años —un cansancio que no se va, una rigidez que se instala, una torpeza inesperada— y otras veces irrumpe con una fuerza que cambia todo: una enfermedad, un diagnóstico, un proceso que nos recuerda que somos vulnerables. Y, sin embargo, en esa sensación de debilidad permanece intacta la fuerza y el deseo de seguir cuidándonos, seguir siendo parte de la vida, seguir moviéndonos hacia adelante.

Balance A+ está pensado para personas que viven con condiciones que no siempre se ven, pero que notan en el día a día. Personas que desean mantenerse activas, pero que necesitan que el movimiento hable su mismo idioma: más lento, más consciente, más seguro.

Nos dirigimos a quienes presentan algún tipo de daño neurológico, deterioro cognitivo leve, movilidad reducida o trastornos del equilibrio. Personas que tienen dificultad en seguir el ritmo de una clase, o para realizar transiciones aparentemente sencillas. 

Aquí encuentran su lugar quienes están en medio de un proceso oncológico, lidian con dolor crónico o conviven con una enfermedad autoinmune o inflamatoria que fluctúa y condiciona su energía,  así como quienes conviven con enfermedades cardiorrespiratorias estables que requieren regular el esfuerzo y cuidar la respiración.

La brecha invisible: cuando necesitas un espacio seguro para moverte

Si has pasado por una situación similar, lo sabes. El cuerpo pide atención, pero los espacios para atenderlo parecen volverse más lejanos. Las actividades que antes ofrecían bienestar —una clase de yoga, un taller municipal, un paseo más largo— empiezan a ser menos accesibles. No porque falten ganas, sino porque el ritmo del mundo deja de coincidir con el ritmo propio.

Aparece lo que podríamos llamar la brecha invisible. La distancia entre el deseo de cuidarse y una alternativa real para hacerlo.

la sensación de no encajar en ningún grupo

el miedo a no poder seguir una clase,

el temor a caer, a detener a los demás, a convertirse en «la excepción».

Estas personas necesitan un espacio donde su singularidad sea tenida en cuenta, donde puedan moverse sin esconder sus límites, es más, explorándolos, donde puedan escuchar al cuerpo sin prisa ni exigencia.

Hoy en día proliferan los centros de Yoga y entrenamiento funcional para la población general. Necesitamos también actividades cercanas, accesibles, asequibles y humanas para personas con necesidades específicas.

Balance A+ nace precisamente ahí, en esa necesidad no atendida. Es una invitación a recuperar el contacto con uno mismo desde un lugar amable, donde la socialización y el cuidado del cuerpo-mente se entrelazan. Un espacio donde volver a confiar en el cuerpo es un proceso acompañado; donde moverse no significa exigirse, sino reconectar con la vida.

Por qué algunas personas necesitan ejercicio físico adaptado y consciente

Hay cuerpos que necesitan otro ritmo. Ha cambiado la manera en que se sostienen, se mueven y responden. Para muchas de las personas que acompañamos, participar en una actividad grupal convencional supone enfrentarse a una mezcla de miedo, frustración y vulnerabilidad.

Una actividad física adaptada reconoce esta realidad y la honra. Parte de una premisa sencilla pero esencial: cada persona necesita moverse desde donde está, no desde donde se supone que debería estar. Por eso trabajamos con tiempos más pausados, instrucciones claras, secuencias accesibles y un acompañamiento constante que permite ajustar el movimiento en el mismo instante en que surge la dificultad.

La adaptación no solo evita riesgos físicos como caídas, sobreesfuerzos o aumento del dolor; también previene el agotamiento emocional que aparece cuando una persona siente que no encaja en el ritmo del grupo. En un entorno adaptado aprendemos a no compararnos, sino enriquecernos con la experiencia del otro. Sustituimos la autoexigencia por motivación y el cuerpo empieza a ser escuchado, no forzado.

Además, muchas de estas personas presentan fluctuaciones —días buenos y días difíciles— que requieren flexibilidad: poder modificar un ejercicio, cambiar de postura, descansar antes de tiempo o explorar una alternativa más suave. Esta libertad no es un capricho, es una necesidad para que el movimiento sea seguro, sostenible y significativo.

En Balance A+, la adaptación no es un añadido: es la base del método. Es lo que permite que el movimiento vuelva a ser posible, que la confianza reaparezca y que cada persona pueda sentirse sostenida mientras avanza a su propio ritmo.

¿En qué consiste el método Balance A+? Movimiento, regulación y conciencia corporal

Balance A+ es una adaptación del método general Balance: Consciencia Corporal . Nace de una idea sencilla: cuando el cuerpo cambia, también debe hacerlo la forma de acompañarlo. Se trata de hacer más, de encontrar un modo de moverse que resulte posible, seguro y significativo para cada persona.

En nuestras sesiones trabajamos con un enfoque psico‑corporal integrativo que combina movilidad suave, ejercicios de coordinación y propuestas de conciencia corporal. Todo se plantea de forma accesible y progresiva, respetando la velocidad de procesamiento, la energía disponible y la capacidad de atención de cada participante.

El movimiento es la puerta de entrada, pero no el único camino. La respiración, la postura, el equilibrio y el ritmo interno forman parte de la práctica. No buscamos “ejecutar” ejercicios, sino aprender a moverse de otra manera, cultivando una relación más amable y confiada con el propio cuerpo.

El método también incorpora elementos de regulación emocional: pequeñas pausas, técnicas de relajación, momentos de escucha interna. Estos gestos sencillos ayudan al sistema nervioso a encontrar estabilidad y reducen la tensión que acompaña al dolor, la fatiga o la incertidumbre del proceso de enfermedad.

La ciencia respalda este enfoque integrativo: el movimiento consciente estimula la plasticidad cerebral, mejora la comunicación sensoriomotora y favorece la autorregulación fisiológica. Cuando el cuerpo se mueve con atención y sin miedo, la mente se organiza mejor y las emociones encuentran un lugar más estable.

Beneficios de la actividad física adaptada y el movimiento consciente

Los efectos de Balance A+ no se buscan únicamente en la sesión, sino en la vida diaria: en cómo caminamos, en cómo descansamos, en cómo atravesamos el dolor o el cansancio, en cómo nos relacionamos con lo que sentimos. El método actúa de manera integral porque incorpora, a la vez, dimensiones psicomotoras, cognitivas, fisiológicas y emocionales.

Beneficios psicomotores

Muchas personas notan una postura más estable, un equilibrio más seguro y una movilidad más fluida. Pequeños gestos —levantar un brazo, girar el tronco, ponerse de pie— empiezan a requerir menos esfuerzo y más confianza. El cuerpo recupera organización y coordinación, y eso se traduce en mayor autonomía en la vida cotidiana.

Beneficios cognitivos

El trabajo con instrucciones verbales, la memorización de secuencias simples, la atención a la respiración y la orientación en el espacio estimulan funciones cognitivas como la memoria, la concentración o la velocidad de procesamiento, que nos hacen sentir más presentes y más capaces en las tareas del día a día.

Beneficios fisiológicos

El movimiento suave y regular tiene efectos profundos: mejora la circulación, la respiración, la calidad del sueño y la digestión. También contribuye a modular el dolor y a estabilizar parámetros asociados al estrés crónico y a las enfermedades inflamatorias. La evidencia científica muestra que el ejercicio adaptado reduce la carga inflamatoria, favorece la regulación del sistema inmune y apoya el equilibrio metabólico.

Beneficios emocionales y sociales

A nivel emocional y social, los cambios son quizá los más visibles: disminuye la ansiedad, aumenta la autoestima y se recupera un sentido de pertenencia que sostiene. En un grupo pequeño y cercano, las personas se reconocen entre sí, comparten avances y dificultades, celebran logros que antes parecían inalcanzables. Sentirse acompañado transforma la vivencia de la enfermedad y devuelve un espacio de alegría posible.

Otros recursos disponibles en la comunidad

En la mayoría de barrios existen recursos valiosos para mantenerse activo: centros municipales, gimnasios, asociaciones de pacientes o programas de rehabilitación. Cada uno cumple su función, pero no siempre responden a las necesidades de las personas que acompañamos en Balance A+.

Los recursos municipales ofrecen actividades accesibles y diversas, pero suelen trabajar con grupos amplios y ritmos homogéneos. Para quienes lidian con dolor, fatiga, temblores o dificultades de equilibrio, este formato puede resultar demasiado exigente o poco seguro.

Los gimnasios y centros de entrenamiento disponen de buenas instalaciones y profesionales del ejercicio, pero están pensados para cuerpos sin restricciones significativas. Las sesiones, por muy cuidadas que estén, no contemplan los tiempos de recuperación, las fluctuaciones o las adaptaciones finas que requieren ciertos procesos de salud.

Las asociaciones de pacientes ofrecen actividades muy útiles, pero pueden estar lejos, funcionar con horarios limitados o focalizarse en un solo diagnóstico. Y muchas personas no se identifican únicamente con su enfermedad: buscan un espacio mixto, cotidiano, cercano a su realidad.

La rehabilitación sanitaria, por su parte, es imprescindible en fases agudas o de recuperación inicial. Sin embargo, es un recurso temporal: cuando termina, muchas personas se encuentran sin un puente que les permita seguir avanzando sin retroceder.

Balance A+ se sitúa justo en ese espacio intermedio que otros recursos no alcanzan: un entorno comunitario, cercano y accesible, pero con un nivel de adaptación y cuidado que no suele encontrarse fuera del ámbito sociosanitario.

el árbol: cercanía, convivencia y atención individualizada en Granada

En el árbol trabajamos con la convicción de que la salud no se sostiene solo en el cuerpo, sino también en el vínculo. Por eso nuestras actividades no son masivas ni impersonales: cada grupo es pequeño, cercano, y permite un acompañamiento que respeta la historia y el ritmo de cada persona.

La atención individualizada no significa aislar, sino mirar de cerca: observar cómo responde un cuerpo, cómo se organiza un movimiento, qué necesita ese día concreto. Esto nos permite adaptar en tiempo real, proponer alternativas y garantizar que cada participante se sienta segura, comprendida y cuidada.

La cercanía también es geográfica. La mayoría de quienes acuden a Balance A+ viven en el barrio o en zonas próximas. Esta proximidad facilita la constancia y reduce el desgaste que supone desplazarse cuando la energía es limitada. Pero, además, crea algo más profundo: comunidad. Las personas se encuentran en la calle, se reconocen, se saludan, comparten trayectos y conversaciones que continúan fuera de la sala.

Este tejido cotidiano —hecho de nombres propios, de miradas, de humor compartido— tiene un efecto terapéutico difícil de medir, pero fácil de sentir. Cuando alguien se sabe parte de un grupo, recupera un sentido de pertenencia que protege frente a la soledad, sostiene emocionalmente y fortalece la motivación para seguir cuidándose.

En el árbol buscamos ese equilibrio entre profesionalidad y calidez: ofrecer una práctica rigurosa desde una relación humana. Un espacio donde moverse sea un encuentro con los demás y con uno mismo; donde cada sesión construya salud, pero también convivencia, confianza y dignidad. Si necesitas un espacio  en Granada donde moverte con seguridad y acompañamiento, en el árbol, centro de psicología y salud integral estamos aquí para ti. Además de las sesiones semanales de Balance A+, ofrecemos talleres mensuales para quienes no viven tan cerca y apoyo psicológico individual para quienes lo necesiten. Puedes escribirnos y te orientaremos con honestidad y experiencia hacia lo que más te convenga.

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